Cuando hablamos de duelo no nos referimos solo a la pérdida de un ser querido; también atravesamos procesos de duelo tras la ruptura de una relación, en los cambios de etapa vital, con el diagnóstico de una enfermedad, la pérdida de facultades físicas o de partes importantes de nuestra identidad, así como de expectativas que ya no se cumplirán.
El duelo no es más que el proceso de adaptación ante cualquier perdida que sufrimos a lo largo de nuestra vida. Hay procesos de duelo más sencillos y otros más complejos y esta diferencia tiene que ver con múltiples factores tanto individuales como contextuales.
Cada proceso de duelo es único y por tanto, no existen tiempos determinados o formas concretas de atravesarlo. La terapia es un espacio adecuado para acompañar ese dolor, sostener el sufrimiento de la persona y gradualmente avanzar hacia la integración y asimilación de la pérdida.