A veces no sabemos exactamente qué nos pasa,solo sentimos que algo no va bien, aunque no haya una causa clara. Nuestro estado de ánimo cambia, nos cuesta disfrutar y puede aparecer una sensación de vacío, de desconexión o de agotamiento constante. El día a día se hace pesado y cualquier cosa puede sentirse como demasiado.
Este tipo de malestar puede estar relacionado con experiencias pasadas que aún no hemos procesado, con exigencias internas o externas excesivas, con vínculos que nos generan conflicto o daño, o con un ritmo de vida que no nos permite escucharnos.
En terapia podemos explorar ese malestar sin nombre, darle sentido, comprender con qué puede estar relacionado y encontrar la forma de trabajarlo. A veces el simple hecho de ponerle palabras a lo que sentimos ya supone un alivio.