La depresión va mucho más allá de sentir tristeza. Es común que se manifieste también como apatía, una profunda falta de energía, sentimientos de desesperanza o una sensación de desconexión, ya sea con nuestro mundo interior o con lo que nos rodea. Estas experiencias pueden generar un malestar intenso que afecta significativamente nuestra manera
de estar en el mundo y de relacionarnos.
Es importante comprender que la depresión no es algo que puedasolucionarse con simplemente “animarse”.. Es un estado complejo que puede condicionar en gran medida nuestro día a día, interfiriendo en nuestra capacidad para disfrutar de la vida, para cuidarnos, tomar decisiones o afectando a nuestra facultad para cumplir con nuestras obligaciones cotidianas.
En el espacio terapéutico podemos explorar las raíces de ese malestar, comprendiendo qué factores están influyendo en el estado emocional de cada persona, encontrando la manera de poder reconectar con el propio mundo interior y con el entorno, de forma que se pueda ir recuperando poco a poco la energía y la motivación por el presente y el futuro.